Personal

Última adquisición + "House of Cards"

Me gusta Apple, me gusta caleta. Pero no por ello andaré poniendo la  en mi bio de twitter y en mis fotos. La última adquisición de mis cositas tecnológicas, fue un iPad 2. Lo quería hace tiempo, más cuando mi espalda me pide un “Caro, ¿es necesario que me hagas cagar con el laptop todos los días?”. Entonces pium pium, catapunchis, lo compré. Re-instalé las apps que tengo en mi iPhone, como Feedly por ejemplo, y le di la oportunidad a Netflix, ya que sólo lo tengo en PS3.

Enferma a morir, lo apoyé en una almohadita y haciéndole cucharita prácticamente, me puse a ver “House of Cards” entera, hasta ayer, completé el capítulo número 13.

House of Cards es una serie original de Netflix, desarrollada por Beau Willimon y que sin duda no pasa desapercibida para nadie, menos para el público norteamericano. Los dos primeros capítulos fueron dirigidos por el amo  y dios David Fincher.

¿De qué trata la cuestión? De política… ¿Me importa la política? A veces, y como esté planteada. Una arista. ¿Me importó ésta? Sí, ya que está increíblemente bien narrada. Me atrajo y me sumergió al mundo de las estrategias políticas, la corrupción, la sensualidad de la información y así, no me despegué hasta el último estrenado capítulo.

La historia se centra en Francis Underwood, un congresista estadounidense que junto a su esposa Claire, elaboran constantemente estrategias para cumplir sus objetivos. Los cuales recién son anunciados al transcurso de la historia. Francis no sería lo mismo si no lo interpretase Kevin Spacey, me intimida. Es tan buen actor que suplanta la identidad de cualquier político al cual — prendiendo la televisión — podemos observar timando con palabras.

A pesar de que tiene temáticas y eventualidades completamente políticas, es muy entretenida y rápida de ver. A su vez la serie nos cuenta la historia de Claire, de Zoe — la reportera que decide ser parte del juego de Underwood y más — Douglas el sucio mano derecha de Francis y Russo, el bueno pero descarriado personaje de la política.

Un malo, no es un buen malo sino tiene esa ambigüedad a la hora de manifestarse, de dejar la sospecha, el misterio y de no expresar todo lo que piensa o siente. Acá sin embargo, Francis le habla a la cámara, como si nosotros fuésemos el subconsciente, lo evidencia, pero no hasta el punto de ser completamente transparente. Nos saca una carcajada lo doble estándar y recordamos, vaya, cuanta verdad tiene esta serie.

Las relaciones entre los personajes, que por cierto recién vamos conociendo en su totalidad, es extraña. Es tan extraña que no puedo estar segura de cuán verdad hay en sus palabras, o cuanto se mienten constantemente. No podemos confiar en nadie. Haciendo énfasis a la relación de Claire con Francis, es complejo el amor o beneficio mutuo, vale la pena ver.

Por otro lado, los medios, los medios físicos, el internet, la información y el Twitter por Zoe Barnes. Tiene detalles muy contemporáneos pero bien integrados, discusión sobre “la moda del periodismo en internet” v/s el papel, como plantea el editor de The Washington Herald cuando se enfrenta a esta periodista defensora de los medios digitales, Zoe Barnes.

No sé si pueda ser Francis un favorito, hay que darle tiempo. Más con personajes como Walter White y Nucky Thompson liderando la lista.

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