Cine

Tenemos que hablar sobre Kevin

Con mi amiga Kat siempre tenemos peculiares temas a la hora del almuerzo, como hace un par de semanas que hablábamos sobre asesinos  y el método del psicoanálisis. Citando por ejemplo, “Nacidos para matar”, el programa del Discovery ID que explora la niñez y adolescencia de los más peligrosos psicópatas.

Luego de eso, me comentó sobre “We need to talk about Kevin”, vi un par de fotos y la dejé pendiente (sin siquiera haber visto el trailer). Hasta ayer cuando con mis amigos nos acomodábamos a las 3 de la mañana con la intención de ver una película, y sí, esta había sido la elegida.

Dirigida por Lynne Ramsay el film está basado en la novela — que lleva el mismo nombre — de Lionel Shriver. La historia gira en torno a Eva (Tilda Swinton), una mujer de la cual no se nos cuenta demasiado, pero que sin duda, se muestra confundida respecto a distintos procesos en su vida. En este caso, ser mamá. Eva se enamora de Franklin (John C. Reilly, una sorpresa verlo acá) y tras un embarazo no precisamente deseado se comienza a narrar atemporalmente su relación con Kevin (Ezra Miller), su primogénito.

Cuando supe de qué trataba la película, y sin haber visto el trailer anteriormente, esperaba encontrarme con una representación más bien, hollywood. Y es que el tema de los psicópatas es tan versátil que en la mayoría de los casos se enfatiza en la violencia explícita ignorando miles y miles de interesantes aristas respecto a lo que nos interesa. ¿Por qué? ¿Cómo?.

A través de una impecable dirección de fotografía la película nos deleita con escenas sin diálogos o los suficientes para comprender lo incómodo qué está sucediendo en pantalla. Kevin es un niño conflictivo, extraño, alejado. Su madre siente rechazo, sin embargo, lo intenta, intenta comprenderlo, llegar a él. Hacer lo que una mamá “tendría que hacer”. Y es aquí lo que más disfruté de la película, que narra el contexto familiar desde un punto de vista tan complejo como es el ser mamá y de paso estar aterrada de ello. No tener la conexión o el “suficiente amor” que se quisiese tener y lidiar entre una contante molestia y culpa a vez. La película indaga tan profundamente en esta relación de no-cercanía pero a la vez nos supone que madre e hijo comparten quizás, un mismo sentimiento apático con la vida.

Kevin crece y el juego se da manifestándose “chico bueno” con el padre ausente y más real – destructivo – con la madre, a quien manipula bajo una extrañísima relación que destruye poco a poco a Eva al punto de hacerla sentir que esto es algo más personal.

En muchos estudios acerca de psicópatas siempre se habla sobre cómo el ambiente en el que se desenvuelven influye a que se desate esta “maldad contenida”, a modo de culpar a alguien o algo, por lo que creo que el film lo hace de maravilla colocándonos desde la perspectiva femenina respecto a estos procesos. Al embarazo. Al miedo. A la frustración.

Sin leer el libro aún, la película me pareció excelente. La forma en cómo se narra y en cómo transversalmente nos plantea tantas preguntas a la vez, sin ejercer juicio alguno de quien o qué, es lo malo, culpable, responsable, es muy difícil de lograr con tanta sutilidad que tan sólo recae en las miradas y en pequeños detalles.

“We need to talk about Kevin” es un temática que perturba, ya que no habla de fantasmas, de criaturas salvajes, de monstruos del pantano, habla de algo tan real y perceptible como este mismísimo teclado que estoy tocando. Se las recomiendo totalmente. (Ver trailer acá)

PD superficial: Encontré guapo a Ezra en The Perks of Being a Wallflower, pero acá se pasó. Nuevo crush, espero soporten mi spam en Tumblr, demasiado guapo para ser un psicópata:

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