Personal

We Steal Secrets: O un documental en coherencia con Wikileaks

El avión era tan incómodo que me rendí ante la posibilidad de dormir y prendí el computador con el fin de ver aquellas cosas pendientes que venía postergando hace algún tiempo. Entre ellos el documental de Alex Gibney “We Steal Secrets: The Story of Wikileaks” lanzado este año hace sólo un par de meses.

Competía de cierta forma con “Fifth Estate” la postura hollywoodense con Cumberbatch interpretando al australiano, porque es un hecho, Wikileaks es una fuente deliciosa a la hora de contar historias. Es parte del Internet, y en mi opinión, marcó unos de los hechos más importantes de la historia del periodismo y de la acción política.

Entonces, ¿Con qué nos pillamos ahora?, he visto numerosos documentales del tema, en distintas épocas, he leído una autobiografía no-autorizada y libros de encriptación dónde idolatrizan cada una de las hazañas de Julian. Con este no sé si esperaba algo distinto, o a fin de cuentas, me preguntaba cuál sería el aporte a la fecha de lo que todos ya sabemos. Sin embargo, me llamó la atención que en Forbes el título del review invitase al usuario de la siguiente forma: “Hágase un favor y vea este documental“.

Dándole la posibilidad creo que, sí y lo digo en medio del review, es uno de los mejores documentales de Wikileaks que he visto. Cuando nos entregamos al género del documental esperamos conocer testimonios, pero a su vez nos disponemos a ser entusiasmados por un punto de vista marcadísimo desde un principio, este es increíblemente neutral a la hora de plantear los puntos fuertes de la historia sin tener la necesidad alguna de hacer hincapié en “este es el bueno, la víctima, el malo, el súper malo” y así.

Aborda la historia de Wikileaks desde varias aristas, incorporando a importantes periodistas, conocedores, ex miembros de la organización e inclusive cuenta la historia más importante de todo esto, la del soldado Bradley Manning y su acercamiento al extrañísimo Adrian Lamo.

Cronológicamente también narra el escándalo de las acusaciones a Assange por parte de las dos mujeres y creo que me dejó un gusto amargo al sentir que realmente no conocía bien la historia, al menos esa historia. Lo cual sólo concebí como un “plan de difamación”, cerrando la posibilidad de que sí, realmente es una historia extrañísima en todo esto.

El film no idolatriza a nadie, ni le da la razón, sólo muestra la evolución de una organización con ideales tan fuertes que llegó a motivar a miles de personas a manifestarse por lo que creen que es justo: conocer la verdad.

Y esa es la única línea transversal de todo esto, los secretos, la verdad y ¿Hasta qué punto se es consecuente con un ideal?, humaniza las debilidades y la concepción del por qué se hacen las cosas, estas cosas.

El caso Manning – como lo cuentan en el documental – es un poderoso ejemplo de cómo se arrastra un sentimiento común a planos políticos horriblemente censurados.

Todos los días disponemos nuestros sentidos a consumir medios que están alejadísimos de decirnos la verdad como lo es. Sin sobreponer una visión que la encamina, porque detrás de cada una de esas acciones hay poderosas intenciones. Se agradece que un documental como este se aferre a las concepciones simples de la vida, como los matices y no los límites de una sola historia.

Previous Post Next Post

You Might Also Like