Malala-Yousafzai
Personal

Libro: "Yo soy Malala"

Hace algunos meses atrás introduje la historia de Malala Yousafzai en Kiss my Bit, recién la conocía y de inmediato me pareció que era una chica increíble. La semana pasada me terminé su libro “Yo soy Malala”, el cual compré en papel en vísperas navideñas (me costó alrededor de $21.000 pesos, lo pueden descargar para Kindle/iPad también).

El libro narra su historia completa, desde sus primeros recuerdos en el SWAT — su valle querido –, pasando por la hermosa historia de sus padres, Ziauddin Yousafzai y Toorpakai Yousafzai, para luego finalizar con el hecho que cambió su vida por completo: el atentado causado en Míngora por el TTP (un grupo terrorista vinculado a los Talibanes).

A medida que avanzaba los capítulos, Malala te sorprende con datos propios de su edad (las cosas que soñaba, que amaba, que odiaba y lo que más la entristecía), me encantó ese contraste en que es una niña, pero es una niña impresionantemente lúcida para su edad. Y digo para su edad, porque yo y quizás muchos de ustedes estábamos pajaroneando a los 11 años, Malala sin embargo, leía lo que más podía, le interesaba la política y la historia de su país. Esos datos los contrarresta constantemente para que nosotros, los occidentales que sólo vemos noticias, sepamos cómo funciona Pakistán, cómo viven los Musulmanes, cómo aman los Pastunes y cómo es realmente la política y los roces son Estados Unidos.

La verdad es que me sentí una completa ignorante. Aprendí tanto en un libro que inmediatamente me puse a leer más sobre el Islam, con el fin de poder comprender más allá de lo que solemos ver en la televisión y ese estigma erróneo que acarrean los musulmanes.

Malala nos entrega un poquito de su hogar, siempre señala que los Pastunes son hospitalarios por defecto, por lo que ella y su familia nos traspasan una pincelada de sus ideales y de su forma de ser a través de las palabras. Ziauddin es un padre valiente, que crió a Malala incentivándola a ser una niña libre. Luchó sin miedo por la educación y la política justa de quien malinterpreta el Corán. La relación de Malala y Ziauddin es algo que me conmueve demasiado, lo verán siempre apoyando a su hija y sonriendo ante sus discursos, es algo realmente muy emocionante de leer, ya que como sabemos, en el Islam no se celebran los nacimientos de mujeres, se silencian, sólo vitorean a los hombres, Ziauddin  sin embargo, cambió eso trazando en el árbol genealógico una fuerte línea con el nombre de su primogénita.

Cuando terminé de leer el libro, sentí una pena e impotencia enorme. Recordemos que el incidente pasó hace sólo dos años. O sea, ¿Hace dos años atrás está bien y es concebible dispararle en la cabeza a una niña por el mero hecho de que está exigiendo su derecho a ser educada, a tener una oportunidad?. La vulnerabilidad política y militar de aquellos países me obliga a preguntarme, ¿Cuántas Malalas se necesitarán para que finalmente cambien estas prácticas mundiales?.

Creo que la reflexión recae en cómo podemos contribuir a que el mensaje de Malala sea cada vez más sólido, indestructible.

Lean el libro chic@s, y profesores/directores/líderes, este es un must.

“When the whole world is silent, even one voice becomes powerful.”

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