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Personal

La (débil) resistencia a que mueran los blogs

Hace poco me habían cerrado Vampiland, le había entrado un virus tan brígido que si no podía arreglarlo «un profesional» me suspenderían la cuenta para siempre. Insistí y pagué por traerlo de vuelta, ni idea por qué, pero para mí era indiscutible, mi blog no muere, aunque no lo actualice, este se va conmigo.

La negación me permitió ir más allá de hacer otro post tipo «¿LOS BLOGS ESTÁN MURIENDO? ¿EL FIN DE LOS BLOGS?», porque todo lo que hago lo hago enlazándolo a algo personal, es imposible no involucrarme y hacer de esto un pequeño hogar, uno que me acompañó desde siempre, si miran hacia atrás se toparán con «ideas» inmaduras, poco desarrolladas, ambiciosas, mal escritas, un montón de cosas que no concluyeron jamás pero que sin duda aportaron en quien soy hoy, ahora.

La mayoría de los post que leí respecto a la decadencia de los blogs eran todos bajo la mirada recelosa de la redes sociales y como estas «mal acostumbraron a los usuarios», es cierto, pero también mal acostumbraron a los que nos decíamos bloggers, no insistimos porque nos atemorizaba ver cómo dejaban de leernos, o peor aún, dejamos de leer a otros también. Sin embargo, cuando pienso en blogs pienso en uno de esos papeles pegados en los postes con servicios random como clases de matématicas o jornadas de zumba, hay algo ligeramente privado que lo hace propio, más propio que hacer un thread en twitter, post en medium o lo que sea que busque excesivamente la aprobación del otro.

Los blogs que sigo leyendo son de gente que no conozco en otras plataformas, son pequeños entes que actualizan cada 3 o 6 meses una entrada con la pretensión de que nadie los va a leer pero ahí estoy yo sonriendo porque esperaba saber de ella/él.

El contar historias cambió y el cómo consumimos los medios también pero creo que la resistencia, débil, pasiva, ridículamente floja, es persistir en aquello que nos hace libres y felices, aunque sea un poco. Este sigue siendo una casa que decoro con cariño y que actualizo cuando lo siento en el estómago, aunque eso signifique abrir el computador a las 1:08 de la mañana.

¿Qué cuentan ustedes CIBERNAUTAS?

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