Personal

El "hack", el ideal y la legión que no perdona

Mi segunda columna ya salió en Revista Go Las Condes, y acá la comparto (ver primera acá):

Nadie hubiese podido concebir que un grupo de jóvenes anónimos dispersos en la red, constituyeran finalmente un ejército virtual capaz de ejecutar cambios alejados de un teclado. Que pusiesen en discusión temáticas de interés mundial, llegando incluso, a los más desvinculados y escépticos digitales.

Internet es comunicación, es lenguaje, es real. Tan real que genera comunidades, construye un dialecto único y mediante un flujo tenaz, miles de usuarios se unifican por distintos motivos.

Uno de ellos es la opinión. Mientras exista una opinión, existirá una iniciativa. Un ideal de querer cambiar eso que está mal. Como una bandada de pájaros la corriente que conformó a Wikileaks, Anonymous, Lulzsec y otras agrupaciones ciberpunks nativas de los ochenta, no fue más que la impotencia del abuso y la posterior satisfacción por ver a distintos representantes del poder sin sus respectivas máscaras.

Bastó una máquina, una conexión a internet y un interés propio por las nuevas tecnologías, para derrocar dictadores, promover la resistencia ante la censura, lucha contra el ocultismo digital y levantarse en masa por aquello que afecta a los usuarios.

¿La base? Caótica, fuerte, indeclinable, organizada.

Por ejemplo, el reciente caso de Rehtaeh Parsons, una adolescente que sufrió un macabro abuso sexual en Estados Unicos por parte de 4 jóvenes. La policía no arrestó de inmediato a los culpables, “pruebas insuficientes” fue la respuesta que hizo eco en los oídos de un padre destrozado ante el inminente suicidio de la joven. Existieron imágenes, están difundidas en la red, los responsables disfrutaron el bullying a la chica como si éste fuese un dulce empalagoso. No tardó para que fuese tema en plataformas como 4Chan y Reddit, la discusión reunió nuevamente a la comunidad de anons que enfurecidos directamente amenazaron a la policía con que “hiciesen su trabajo”, de lo contrario, ellos, con la información necesaria, entregarían los datos de los abusadores, tal cual un pedazo de carne al público de trolls expectantes.

La fuerza se traspasa más allá de un ataque DDoS, un servidor caído o de información privada expuesta. La fuerza es el poder cognitivo de una cultura considerada aislada y autista, la que ahora es capaz de organizarse y de hablar a través de un sólo canal, tener una noción política muy fuerte y disfrutar con bromas que simplemente, hacen el mundo arder.

Sin sobrestimar un nombre bajo la columna, todos somos anons. Desde el otro lado del mundo y mediante un contexto de trasnoche y memes, hay que absorber las posibilidades que nos entrega la tecnología y la comunicación, dejando de lado ese opaco sentimiento de conformismo ante una situación que nos concierne. Quizás, todo se resuma simplemente en un click.

Link carta padre de R. Parsons.

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