Personal

El Blog

Esto lo escribí para la Revista Go Las Condes, síganlos son muy secos. Y fue muy bonito ver un artículo mío en papel, que bien hueleeeeeeeeeeeee.

Una cuenta en LiveJournal, unos párrafos mal redactados y un montón de ideas pre-adolescentes. Ahí estaba yo, enfrentándome a una práctica digital que se esforzaba por llevar lo mejor del “diario de vida” a un lugar donde el resto podría leerte, o quizás no, pero cabía la posibilidad. El arte del bloguear mutó con los años, la forma y las plataformas lo hicieron cada vez más accesible a todos. Podía llegar a la vida/pensamientos/puntos de vista de una persona al otro lado del mundo, en cuestión de segundos.

Siempre sentí que el escribir y tener un blog era una práctica sumamente libre. Que enriquece, que aporta. La plataforma Blogger, al ser más amigable, permitió que todos pudiesen tener un pequeño hogar en internet. La comunidad se ampliaba cada vez más y yo me traslada de cuenta tal cual  metamorfoseaba mi estado de ánimo. Pero insistía siempre, volvía,  porque escribir para la nube y elegir una tipografía especial, me hacía sentir que construía una identidad más allá de la “fotografía de perfil”, esto era una marca de agua.

De Blogger exporté a WordPress, y con ello muchas entradas se perdieron, olvidando incluso de qué trataban. La memoria es frágil y por lo mismo comprendí la importancia de documentar ciertas cosas, exponer tus ideas, tus procesos profesionales o tus capacidades de discusión/reflexión. Son letras que te conectan con gente, con historias, con proyectos, contigo mismo.

Actualmente el blogging, es una práctica que ¿compite? ¿confunde? ¿potencia? al periodismo. No importa cual sea la real relación del reporteo con el internet, el bloguear significa tener en nuestro poder una barrita parpadeando que nos motiva a ser quienes queramos ser (por muy frase de Barbie que suene). Hablar de comida, de la vida, del cine, de los videojuegos, del mundo, de la religión… con la única premisa, que es: “yo creo, yo viví, estuve leyendo” y bajo las leyes de un cibernauta que comparte, mantenemos el ciclo activo y fresco.

Entonces, ¿por qué conformarnos con 140 caracteres? ¿o un formato tan ambiguo como el de Facebook?. La hazaña de ir comprimiendo nuestras letras nos limita, y eso es lo que el blog difunde como protesta intrínseca: “Acá eres libre, libre de formato, de lenguaje, de ideas”.

Transgrediendo el tiempo, ni idea qué pasará con internet en décadas posteriores, pero si mis futuros nietos pueden leerme a mi y a mis ídolos, que sumen ese conocimiento como un nivel de cercanía más. El blog profundiza mucho más que una fotografía familiar o un libro percutido, es la esencia de vencer el miedo al feedback, asignarse un nickname y condensar todos esos pensamientos volátiles en una entrada con fecha, hora y título.

 

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/ Revista Go Abril 2013

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  • Que bacán lo escribes sobre “el blog”, es muy singular la forma en que lo presentas y comparto ese mismo sentimiento. Es un poco raro pensar a veces que el blog tiende a perder la tónica que tuvo hace algún tiempo, sin embargo, si lo vemos como algo que dejará huella en internet, vuelve a tomar importancia.

    Y bueno, envidio un poco ese olor a papeeeeeeeel jaja