Personal

Día del fotógrafo: El que acumula recuerdos

Tiré el bolso al suelo, me saqué los bototos y me acosté en la cama a mirar el techo un rato. Tuve un flashback de mi primer examen universitario. El tema era “gente de la ciudad” y yo — sin pedirle ayuda a nadie — monté el trabajo en un lienzo de la peor forma que un fotógrafo lo pudiese hacer.

Jorge Aceituno, profe de taller, respiró y me preguntó sobre mi trabajo y por qué había hecho ese desastre de montaje. “No hay espacio entre las fotos, no respira”.

“No respira” pensé años más tarde cuando mantenía la tensión entre mi ojo y los ojos del adolescente retratado en su habitación. Rígido, incómodo ante mi presencia. “Estamos listos” La frase con la que siempre finalizo y rompo el hielo del proceso.

“Quizás no debí estudiar esto” Pienso cuando me deprimo.

Mi mamá estaba nerviosa, la recuerdo inquieta, me pidió que fuese a pagar las cuentas al centro porque ese día hablaría con con mi papá, ese día se separaron completamente. Lo recuerdo, pero no me duele. Recuerdo el orden de las cosas puestas en la mesa, el color del patio en verano, y como mi hermana bebé dormía en una gigantesca cama.

Estaba en tercer año de fotografía y creo que es la primera vez que al memorar algo me trae un gusto tan amargo como el que estoy sintiendo ahora. Habíamos terminado una relación de la peor forma y yo me desmoronaba en los brazos de mi mamá y de la Wilda. Busqué una temática que me mantuviese encerrada, retraída. El cine. Mi proyecto fue el Cine Normandie. Tomaba fotografías toda la tarde y me repetía las películas una, dos y hasta tres veces. A veces me quedaba dormida. El señor del cine se olvidaba de que yo existía y me escabullía por detrás de la pantalla a ver las cintas tiradas en el suelo. El film se proyectaba hacia atrás sobre mi rostro. La oscuridad y un montón de colores fríos narraban la historia sobre mis brazos.

Mi papá me llevó al campo de trigo. Me aterraba. Alguien había mencionado las arañas de trigo y yo tenía 11 años. El calor era insoportable, me sangraba la nariz. Me sangró hasta los 14 años, cuando me operaron un debilucho hueso que ocasionaba la hemorragia. Mi papá me sostenía la cabeza, mientras aplicaba hielo para que se cortase el sangrado. Siempre era muy dulce, muy protector. Recuerdo los colores de mi vestido, su rostro, el sol, el amarillo del campo y las mantas blancas que cubrían una cestita con frutas a un costado.

Al final todas son fotografías.

Los mejores procesos son los que suceden en un segundo plano. Trabajan aislados, pero pendientes de cada uno de tus pasos. He atesorado tantas imágenes que me permito imprimirlas en papel, traducirlas en letras y posteriormente atesorarlas como si fuese la última historia con la que podría sorprender a alguien.

La fotografía nos acerca a experiencias que no poseen lenguaje, anulan al capturador y permiten entregar el silencio que merece la historia.

“A photograph is a secret about a secret. The more it tells you the less you know.” – Diane Arbus

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  • TorvusBog
  • Coleccionista de recuerdos, muy lindo lo que escribiste. Recuerdo mi primera cámara digital, una Sony Cybershot-U que era ultra portátil (parecía un iPod shuffle). Debo tener más de 5000 fotos que saqué con esa cámara, de mis amigos, de primer año de la universidad, todas ordenadas en año, mes, día.

    Y aunque tengan una calidad atroz, basta con verlas para revivir olores, sentimientos, fragmentos de una conversación, el grupo que no podía parar de escuchar.

  • Pandurris

    Bonito post!

    Yo he sido un mirón toda la vida, en el buen sentido. Un hermano contemplativo, me dijeron una vez que era ajaja.

    Siempre me gustó la foto pero desde Febrero de este año recién me metí de cabeza al tema, y no he parado. Y claro, si bien es cierto que la foto en una pantalla es práctica para mostrar, el papel es diferente, como que tener la foto en tus manos físicamente le da importancia y uno la ve distinta, no hay botón “siguiente” para dejar de verla.

    Me tiré de lleno a tomar fotos cotidianas, de gente de la calle sobre todo. Tengo muchas fotos de gente que no conozco, y les puedo inventar historias a mi gusto, simplemente teniéndolos como protagonistas de un cuadro. Eso me gusta.

    Saludos Vampi!

  • Veri

    Vampi, qué bonito. Me gusta mucho lo que haces <3

    Leí hace un tiempo que querías impartir un taller de fotografía, ojalá lo lleven a cabo :)

    • Vampi

      Gracias Veri <3.

      Sí, estamos trabajando en ello, espero salga pronto. Todo lo sabrán acá :D

      ¡Saludos!