Personal

Desempacando

Ya se acabó mi pequeño especial del viaje que hice en noviembre (si tienen dudas o están preparando una visita a NYC… ¡No duden en preguntarme!). ¿Por qué me demoré tanto en sacar mis conclusiones finales? Porque, como a todos, a veces nos toma algo de tiempo percibir que estamos pasando por distintos procesos.

Fue mi primer viaje al extranjero costeado por mi, y lejos de disfrutarlo muchísimo, el choque cultural que supuso estar allá me dejó con una enorme tarea pendiente al volver. Llegué y me deprimí, lo cual creo que es bastante normal que suceda, porque si bien me gusta Chile, estando allá es imposible no imaginarse estudiando o sacando adelante distintos proyectos.

Me sentía a ratos con una desmotivación tremenda, como si acá realmente nada valiese la pena, lo cual era extremadamente egoísta para las personas que me quieren, valoran y trabajan junto a mi. Luego veía como mi mejor amiga se enfermaba de cálculos y se hundía en un mismo estado grisáceo que opacaba las hermosas fotos que habíamos tomado. “¿Por qué pasa estooooo? ¡Demando una explicación!”.

Mi mamá me decía mientras tomábamos té: “Tienes 24 años, toda una vida para lograr cosas infinitas”, pero bien poco vemos el “infinito” cuando nos sentimos así. Acarreaba una ansiedad tremenda al no tener un plan B instantáneo, el cual me llenase de forma automática o de que al menos mantuviese mi concentración fija en un sólo objetivo.

Pasaron los días y pensé, quizás para esto son los viajes, no para volver a estar mal claramente, si no para poder limpiar el desorden, desechar y volver a colocar — lo que nos sirve — sobre esta repisa de “cosas importantes”. Y el “poder” al cual me refiero es esa determinación agresiva que nos hace estar extremadamente lúcidos sobre cómo nos sentimos.  No es algo que suceda de un día para otro, pero es sumamente importante darle un espacio para pensarlo/conversarlo. Marcarlo como prioridad. Más que mal se trata de ser justos con nosotros mismos.

Y bueno, a modo de conclusión, fue un viaje muy importante. El salir de la U nos suele sumergir en un estado hipnótico de “Ya, ¿y ahora…?”, lo que considero realmente una amenaza porque nos estanca, así que mi tarea y responsabilidad fue hacerme cargo de dos enormes sentimientos, de la felicidad que sentí en NYC, esa que nace en el estómago (algunos le dicen amor, otros gozo, otros satisfacción) y de la abrumación que significa volver y poner en orden tu vida, hacer cambios y restablecer las prioridades para conseguir lo que te conecta al primer sentimiento. Y quizás no es otro viaje, sólo es estar en el “carril” adecuado, el tiempo adecuado.

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  • Jane Doe

    creo que llego al blog meeega tarde, pero who cares! pucha yo tuve la oportunidad de ir a NY el 2009 por un curso de 2 semanas de creatividad y te entiendo completamente, estar alla es vivir en una burbuja de felicidad donde todo es perfecto y Chile apesta ;) ojala hubiera estado tan preparada esa vez para ir a todas esas tiendas bacanes a las que fuiste… ya ahora a lo que vine, nada que ver con NY pero dentro de mis planes “espero” el proximo año poder pagarme un viaje a inglaterra/francia y queria saber si tienes datos de lugares y tiendas bacanes que me recomendarias para conocer en dichos paises :)

    • Vampire00

      Hola Jane! Que genial lo del curso, me encantaría estudiar algo afuera, aunque fuese un taller, creo que es una experiencia inigualable. Espero que si vuelves te sirvan alguno de mis datitos :D

      No tengo ninguno de europa :( si encuentro blogs interesantes te los dejo acá.

      Un abrazo, gracias por pasar!

  • valpobizarro

    el proximo mes parto a NY y quisiera saber con cuanto dinero tengo que ir voy por una semana :) saludos